¿Tienen tus hijos mal comportamiento en casa? ¿Notas que tu hijo llama la atención y no sabes qué hacer? ¿Ves a tu hijo desmotivado? ¿Sabes que hacer? ¿Le castigas, le “levantas el castigo”? ¿Le compras, no le compras?

Es importante asesorarse antes, la educación es más difícil de lo que parece.

Mediante esta terapia se trabaja el conocimiento y pensamiento de las personas así como su conducta. Tratando de averiguar el origen de su actitud. Asesorando a los padres en la tarea de educar las emociones, en cómo corregir, cómo castigar, cómo premiar… este tipo de refuerzos no son efectivos si no se hacen bien.

Veamos varios ejemplos:

  1. Castigar por suspender un examen que se había trabajado, no es efectivo, si no que genera mucha inseguridad y frustración en el niño. El castigo, para que sea eficaz, ha de administrarse en casos muy concretos y con unas pautas también concretas.
  2. Siguiendo con el ejemplo de los estudios, comprarle al niño algo cada vez que saca una buena nota, tendría a la larga un resultado de desmotivación, ya que acabaría trabajando por el regalo. No por sentirse válido. En este caso hay que felicitar con las palabras, y valorar su esfuerzo y actitud. En algún caso concreto regalar un detalle no está mal, que a nadie le amarga un dulce!


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