¿Qué hacer si mi hijo acosa?

La verdad es que siempre nos centramos en la víctima, pero ,revisando titulares sobre acoso escolar, hay dos que me gustaría comentar. Lo que tienen en común es que se centran en el acosador.

«Yo acosaba a otros niños en el colegio porque no era feliz en casa»

«El primer paso para reconducir a un hijo acosador: reconocerlo».

El primer artículo versaba sobre lo que sufría un niño que había perdido a su madre, y no tuvo el consuelo necesario. Esa frustración le llevaba a molestar a los demás, porque más que acosar, molestan, incordian, en una llamada desesperada de decir : «estoy aquí».

Lo mismo pasa con otros niños, donde las exigencias,la falta de atención suficiente, o cualquier situación que  no se sepa gestionar adecuadamente en casa, hace que sienta un nivel de frustración, de inconformismo, de necesidad de control tal, que se invierte en «apoderarse de la felicidad de otro igual».

«Mi hijo sé que no haría eso» pues sí, muchos niños escapan a estas características descritas. Son niños felices. Pero ¿por qué acosan? porque el grupo es muy poderosos, las personas necesitamos la aceptación grupal, y con tal de conseguirla, somos capaces de cualquier cosa. Pensemos en situaciones de las que estemos arrepentidos…¡¡y todo fuera por quedar bien!!! se nos ocurrirá más de una.

Visto esto, ¿que hacemos si mi hijo acosa?

El segundo articulo habla sobre el primer paso para afrontar que te digan:»tu hijo está acosando a un compañero» sobre la aceptación de la situación como paso primero.

Pero ¿cómo podemos asumir semejante acusación ? ¿qué estoy haciendo mal? no puede ser, si hago todo por y para él, o ella.

Pues mi CONSEJO PRINCIPAL es :

Mandar la culpa a paseo. Seguro que exigimos, o no prestamos suficiente atención porque no éramos conscientes del daño que hacíamos. Porque cada persona es diferente, y lo que no necesitamos nosotros en su día, o algún hermano, este hijo, o esta niña, si lo necesitan. Con lo cual, aceptemos parte de la responsabilidad pero como camino al cambio. Sin culpa. Porque todos los padres, ABSOLUTAMENTE TODOS  cometemos errores.

Mi SEGUNDO CONSEJO es:

No empecemos con castigos, así aumentaremos su frustración y sus ansias de venganza, del niño «chivato, al que me cargaré cuando vuelva a ver». Empecemos a hablar con el desde la compresión, de que estamos interesados en saber qué le pasaba, qué sentía, porque era una necesidad para el o ella molestar. Una vez averiguada la causa (si nos mostramos compresivos hablaran…) trabajemos con el menor la empatía. Eso si, sin olvidar que los primeros empáticos tenemos que ser sus padres.

Mi TERCER CONSEJO es:

Hacerlo ver la importancia de restaurar el daño, pero no porque lo pueden expulsar o porque qué van a decir de él o de ella. Intentad hacerle ver que es lo bueno, y que eso es el primer paso para hacerse grande como persona. Porque todos ABSOLUTAMENTE TODOS cometemos errores.

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